
GRACIAS A LA VIDA
Gracias a la vida, que nos dio tu canto
y nos llenó de abrigo, con tu bello manto
fueron tus sonidos, magistral encanto
que feliz copiaste, de grillos y canarios
con tambora regia, con acento garbo.
Gracias a la vida, que al pasar los años
el dolor supiste, interpretar muy claro
liberando cadenas y llevando amparo
con juglar poema, con estribillo sacro
volando pura, en el tiempo y el espacio.
Gracias a la vida, que nos dio el legado
de tu mirada lerda y tu verso soñado
uniendo la Tierra, con el cálido abrazo
de tu amor sublime, de tu bello letargo
agua limpia que tu ser, nos fue regando.
Gracias a la vida, que te dio el descanso
una vez cumplido, ese rol tan solidario
desde niño disfruté, en tu voz el remanso
y pudieron tus notas, mitigar temprano
mi ferviente anhelo, mi espiritual encanto.
Gracias a la vida, por la flor del amaranto
que permanece tan lozana y que dura tanto
igual a tu tonada, que trasciende el campo
y tu alma nívea, que desentrañó el arcano
de la dicha inescrutable, del amor preclaro.
Gracias Merceditas, gracias por tu encanto.
Gracias negrita, por haber amado tanto.
Gracias bella ondina, por la magia de tu canto.
Mauricio Bernal Restrepo.
Bogotá, Colombia.
Fotografía: Autor desconocido.
DALE SEÑOR EL DESCANSO ETERNO…
Y QUE BRILLE PARA ELLA LA LUZ PERPETUA.
Gracias a la vida, que nos dio tu canto
y nos llenó de abrigo, con tu bello manto
fueron tus sonidos, magistral encanto
que feliz copiaste, de grillos y canarios
con tambora regia, con acento garbo.
Gracias a la vida, que al pasar los años
el dolor supiste, interpretar muy claro
liberando cadenas y llevando amparo
con juglar poema, con estribillo sacro
volando pura, en el tiempo y el espacio.
Gracias a la vida, que nos dio el legado
de tu mirada lerda y tu verso soñado
uniendo la Tierra, con el cálido abrazo
de tu amor sublime, de tu bello letargo
agua limpia que tu ser, nos fue regando.
Gracias a la vida, que te dio el descanso
una vez cumplido, ese rol tan solidario
desde niño disfruté, en tu voz el remanso
y pudieron tus notas, mitigar temprano
mi ferviente anhelo, mi espiritual encanto.
Gracias a la vida, por la flor del amaranto
que permanece tan lozana y que dura tanto
igual a tu tonada, que trasciende el campo
y tu alma nívea, que desentrañó el arcano
de la dicha inescrutable, del amor preclaro.
Gracias Merceditas, gracias por tu encanto.
Gracias negrita, por haber amado tanto.
Gracias bella ondina, por la magia de tu canto.
Mauricio Bernal Restrepo.
Bogotá, Colombia.
Fotografía: Autor desconocido.
DALE SEÑOR EL DESCANSO ETERNO…
Y QUE BRILLE PARA ELLA LA LUZ PERPETUA.