
OCASO
Cuando el sol en el poniente se oculta silencioso
y por el mullido bosque mis recuerdos yo repaso
la luz que por los árboles me anuncia ya el ocaso
me invita a caminar muy reflexivo y cadencioso.
Percibir el aroma del follaje es algo majestuoso
y escuchar el trino de las aves un rito venerable
la fiel naturaleza siempre nos acoge tan amable
en la soledad el paisaje se muestra tan hermoso.
En la vida ser contemplativo es algo muy honroso
porque en todas las cosas rescatamos su esencia
cuando se busca la verdad con toda la paciencia
el mundo se nos presenta muy bonito y generoso.
En la mañana el vigor nos hace iniciar el nuevo día
y llenos de esperanza extendemos nuestro abrazo
pero al llegar la tarde el sol languidece con su paso
para abrir la fría noche con esa taciturna melodía.
Los tornasolados arreboles me remontan al pasado
trayéndome recuerdos de una infancia maravillosa
en esos días la existencia era tan grata y generosa
la astucia siempre era un asomo ingenuo de pecado.
Pero hoy que la vida en su lid tanto me ha cambiado
mi curtido cuerpo ya no avanza tan ágil y presuroso
ahora es mi corazón quien intenta sentirse decoroso
cultivando afanoso ese amor que Dios me ha legado.
Mauricio Bernal Restrepo.
Bogotá, Colombia.
Fotografía: Autor desconocido.
Cuando el sol en el poniente se oculta silencioso
y por el mullido bosque mis recuerdos yo repaso
la luz que por los árboles me anuncia ya el ocaso
me invita a caminar muy reflexivo y cadencioso.
Percibir el aroma del follaje es algo majestuoso
y escuchar el trino de las aves un rito venerable
la fiel naturaleza siempre nos acoge tan amable
en la soledad el paisaje se muestra tan hermoso.
En la vida ser contemplativo es algo muy honroso
porque en todas las cosas rescatamos su esencia
cuando se busca la verdad con toda la paciencia
el mundo se nos presenta muy bonito y generoso.
En la mañana el vigor nos hace iniciar el nuevo día
y llenos de esperanza extendemos nuestro abrazo
pero al llegar la tarde el sol languidece con su paso
para abrir la fría noche con esa taciturna melodía.
Los tornasolados arreboles me remontan al pasado
trayéndome recuerdos de una infancia maravillosa
en esos días la existencia era tan grata y generosa
la astucia siempre era un asomo ingenuo de pecado.
Pero hoy que la vida en su lid tanto me ha cambiado
mi curtido cuerpo ya no avanza tan ágil y presuroso
ahora es mi corazón quien intenta sentirse decoroso
cultivando afanoso ese amor que Dios me ha legado.
Mauricio Bernal Restrepo.
Bogotá, Colombia.
Fotografía: Autor desconocido.